“ Estambul es como una amante herida, que ha sido traicionada... aunque todavía no ha perdido el brillo en sus ojos. “
Engin Akyürek
“ Estambul “
Los latidos de su corazón, que habian sido controlados químicamente durante los últimos meses, se estaban acelerando nuevamente. Ante la idea de la possibilidad, por tenue que sea, de vivir una velada en la “ costa “de Estambul, en Kadiköy sería, en la costa de Caddebostan.
La puesta del sol en las aguas del Bósforo. La cálida y encantadora brisa del final del dia, presencias impactantes en narraciones que habia leído, en la imaginería de poetas que habia traducido y enmarcado en fotogramas de guiones cinematográficos de tiempos pasados o imaginados.
El “ Hüzün “, esa tristeza melancólica colectiva que respira la ciudad desde tiempos ancestrales.
Los gatos de Estambul, caminando muy lentamente por la orilla y Gli, la gata emperatriz , guardián de la “ Gran Sabedoria “.
Las gaviotas sobrevolando los transbordadores en su constante travesía del Mar de Mármara, presencia permanente y secular en la ciudad.
Los recuerdos de la antigua Constantinopla y la Estambul Otomana en la “ Península histórica “, al otro lado, el lado europeo. La imponente Santa Sofia y la Mezquita Azul se encuentran y en cada una de las siete colinas, una mezquita prominente. Desde lo alto de sus minaretes, en torres de marfil y mármol, se suelta la voz del muezin en la llamada a las oraciones del día.
La idea de la possibilidad de poder ser, sentir y moldear en palabras y frases, las ideas, los momentos, los sentimentos, el aire del tiempo, de su tiempo en Estambul, fue para si el aliento, que ya le había empezado a faltar para seguir, seguir...
El pulsar de su corazón, que habia sido controlado químicamente durante los últimos meses , se habia acelerado de nuevo.
El brillo en sus ojos había vuelto en Estambul.
Diciembre, 2020
Maria José Couto
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